martes, 4 de septiembre de 2012

ABUSO DE SUSTANCIAS


El abuso de sustancias constituye uno de los problemas de mayor gravedad en salud pública siendo además, un fenómeno social complejo. Requiere lecturas profundas para poder encontrar soluciones. 
Se puede aseverar que no existe una sola causa a la cual pueda responsabilizarse sino que son tres los ámbitos concurrentes, necesarios y obligatorios para que pueda desarrollarse el consumo problemático de drogas: un contexto social, una persona con disposición y una o más sustancias.
Las sustancias psicoactivas tienen la propiedad de  producir, además de sus efectos físicos, sensaciones psíquicas dependiendo del grupo al que pertenezcan: psicoanalépticos (estimulantes); psicolépticos (depresores); psicodislépticos (alucinógenos) y cannabinoides. Todas ellas tienen la carácteristica de inducir, en el consumidor, el deseo imperioso de volverlas a consumir (refuerzo).
Son sustancias químicamente muy diversas con sitios de acción diferentes, tanto en el cerebro como en la periferia y generan una combinación de efectos fisiológicos y conductuales luego de su administración.
A pesar de poseer mecanismos de acción distintos, todas poseen ciertos efectos en común: promueven la reexperimentación de gratificación (reward) y en sujetos vulnerables conducen a la adicción. Todas producen efectos emocionales negativos luego de su retiro. La adicción se relaciona con fenómenos de neuroplasticidad sináptica.
El “comportamiento de búsqueda de droga”, y no la dependencia física en si, es lo que define a la drogadependencia. Es frecuente identificar a quien consume una droga como a un adicto, sin necesariamente padecer una adicción ni llegar al consumo problemático. Del universo de personas que consumen sustancias psicoactivas, la inmensa mayoría no incurrirá en un consumo problemático. El consumo problemático incluye al abuso y la dependencia a drogas psicoactivas, ambos se consideran patológicos. Fuera de este grupo se encuentran el uso recreativo y el uso peligroso.
Se entiende como uso de una sustancia al consumo aislado, episódico, ocasional sin tolerancia ni dependencia. No obstante un sólo episodio de consumo puede resultar fatal por intoxicación aguda, o dañino en caso de consumo durante el embarazo, o peligroso en caso  de manejar un auto bajo la influencia de la sustancia.
El abuso se entiende como el uso inadecuado por su cuantía, frecuencia o finalidad, conlleva un deterior clínico que lleva al incumplimiento de tareas habituales y/o alteraciones en las relaciones interpersonales.
La dependencia a una sustancia implica que se tenga la necesidad imperiosa de consumir la sustancia y que se dependa física  o psíquicamente de ella. La cantidad necesaria para lograr el efecto deseado aumenta marcadamente, llegándose inclusive a consumir para evitar los síntomas de abstinencia.
Intoxicaciones agudas
 El ingreso a unidades asistenciales de urgencia es una modalidad de presentación de los cuadros por intoxicación aguda, cada vez son más frecuentes, más graves y a menor edad. Tienen una relación casi lineal con la reunión de pares: salidas de fin de semana, fiestas de graduación, etc.
El consumo de bebidas alcohólicas se ha convertido en la norma, donde el objetivo en muchos casos es perder el control, para lo cual resulta “necesario” intoxicarse.
Frecuentemente se consumen, en forma asociada a bebidas alcohólicas de alta graduación, bebidas energizantes. Estas bebidas son estimulantes del sistema nervioso central y asociadas con alcohol permiten ingerir cantidades superiores del mismo por reducir las señales de fatiga, y aumentar las señales de alerta. El uso combinado con cocaína o éxtasis, produce toxicidad cardíaca por sinergismo  simpaticomimético.
Las causas de ingreso a los dispositivos sanitarios de urgencia son múltiples: intoxicación aguda, pérdida del conocimiento, estados de incontinencia, alteración de la conducta, agitación psicomotriz, lesiones por caídas, lesión por riña, lesión por accidente de tránsito etc. Todas de gran riesgo.
Todos los años se ve aumentado el numero de intoxicaciones agudas por drogas licitas e ilícitas  en los hospitales. A su vez se observa como la sociedad fomenta cada vez más el consumo de sustancias a través de la publicidad de bebidas alcohólicas y de medicamentos, o de la automedicación que los hijos asimilan de sus padres.
La inducción a la conducta de la inmediatez en  la instalación de un tratamiento en función de los síntomas, promover que todo se resuelve con un comprimido, resulta de gran utilidad en la comercialización de medicamentos. Pero a su vez esta actitud implica que el adolescente tenga menos chances de negarse a consumir algo bajo la promesa de bienestar  o placer.
Las compañas de promoción de medicamentos y la difusión de información acerca de enfermedades dirigidas al consumidor han distorsionado los límites entre la promoción de la salud y la promoción de medicamentos
La medicalización
La Resolución 28/5-65 de la OMS recomendaba evitar las combinaciones a dosis fijas de medicamentos sin un valor terapéutico superior demostrable. La aceptación de las combinaciones a dosis fijas resulta un ejemplo de cómo los intereses comerciales se contraponen a la opinión científica. Los hábitos de prescripción del profesional y su actitud frente a la presión del paciente para que se le recete un fármaco también resultan influyentes. Los modelos sociales promovidos por los medios de comunicación implican la solución de casi todos los problemas de la vida mediante la utilización de fármacos. El fenómeno de la medicalización pasó a ser el modo de solucionar los llamados disfuncionamientos sociales para lograr un buen nivel de adaptación. Dado que es el consumo deliberado y no la capacidad tóxica de la sustancia es lo que hace al toxicómano, esta actitud resulta peligrosa. Todo medicamento consumido en forma excesiva,  prolongada o en situaciones en las cuales no estarían indicados, puede no sólo producir efectos adversos  sino también retrasar el diagnostico de alguna enfermedad que requiera atención.
Policonsumo
Cabe mencionar, en el caso de aquellos pacientes que acuden a centros asistenciales de urgencia por consumo problemático, que en muchos de ellos la gravedad del cuadro está marcada por la suma de diferentes sustancias, las cuales interaccionan antagonizando o potenciando sus efectos, dificultando el diagnóstico y el tratamiento.
Fuente: C. Damin (2010) “El abuso de sustancias psicoactivas, un problema de salud publica”, boletín de temas de salud, año 17, n°155

No hay comentarios:

Publicar un comentario